Enfoques curriculares para el desarrollo de
competencias en
el proceso de enseñanza-aprendizaje
Nuvia
Hernández, Alex Panizo, Jonathan Valencia, Andrés Vivanco[1]
Con la llegada de la modernidad el conocimiento transita desde
la creencia hasta los procesos científicos, hecho que impacta en la
productividad de las sociedades y sobre todo en las supersticiones y creencias,
mismas que se han relegado al plano personal. Desde otra perspectiva, la
ciencia moderna dará paso a la libertad, hecho que se logra por medio de la
educación, en la medida que el hombre perfecciona sus facultades físicas y mentales.
Los diferentes y diversos contenidos de las ciencias se
adscriben temporalmente a varios periodos teóricos, mismos que organizan los
procesos de aprendizaje en formatos complejos, reduccionistas, simples y en
ocasiones unidireccionales. Los currícula son el medio que permiten organizar
los procesos de enseñanza-aprendizaje, su rol fundamental es cultivar el saber,
según De Ketele “el saber socialmente valioso en cada momento histórico”[2]. Desde esta perspectiva es
necesario hacer un recuento histórico de los procesos educativos adscritos a
los diferentes modelos curriculares.
Primero, es necesario definir educación, desde Durkheim es “la
acción ejercida por las generaciones adultas sobre aquellas que todavía no
están maduras para la vida social”[3], de ahí que, dicha conjetura es
una instancia para organizar adecuadamente la acción o práctica, en otras
palabras, nos proporciona los marcos conceptuales que sustentan una acción
racional y reflexiva. La relación entre teoría y práctica es dialéctica “es
difícil saber si se desarrollan conceptos con la finalidad de resolver
problemas que la práctica plantea o bien lo que sucede es que una vez que se
dispone de mejor instrumental conceptual es más fácil guiar la acción…”[4]
Segundo, para acercarnos a los diferentes modelos
curriculares es necesario explorar investigaciones previamente realizadas. El
trabajo de Jesús Zabala 2014 nos permite diferenciar entre el conocido paradigma
tecnológico y curricular. El paradigma tecnológico está vinculado a todo el
instrumental educativo, en otras palabras, son los diseños, instrumentos,
recursos materiales que aportan, contribuyen al proceso de
enseñanza-aprendizaje. Entretanto, el currículum se suscribe a una matriz
constituida por tres variables: modelo curricular, estructura interna del
currículum, y tiempo.
El modelo curricular, es el “conjunto de principios
(filosóficos, económicos, psicológicos, etc.) que fundamentan una opción
curricular”[5], en otras palabras, son el
soporte que explica una forma determinada de organizar el currículum;
estructura interna, se circunscribe a los contenidos del currículum y a los
cambios que pueda darse sin que la estructura se altere; el tiempo, “nos
permitirá situar los cambios que se producen en el currículum es una
perspectiva histórica”[6].
Desde esta corta descripción y desde la propuesta De Ketele
(2008) existen diferentes tipos de curricula:
- Modelo
clásico: “En este
modelo curricular se considera que el conocimiento es algo revelado (religión)
o cerrado por los autores clásicos”[7], es algo anterior y externo al
sujeto, mismos que se trasmiten desde la autoridad (casta y jerarquía
sacerdotal) y están contenidos en varios textos religiosos (Biblia, Corán,
etc.). Desde otra perspectiva, en este modelo el individuo esta negado a la
interpretación de dichos textos. En tiempos contemporáneos este modelo está en
desuso y se relego a creencias personales.
- Modelo
moderno se divide en:
a Enciclopédico-académico: “el
conocimiento socialmente útil es el que se deriva de asimilar, en el sentido de
apropiarse, los descubrimientos científicos y tecnológicos”[8], por ello la ciencia asume el
lugar de la cultura (clásica/religiosa), entretanto, la escuela se suscribe a
transmitir una versión simple del conocimiento científico, mediada por enciclopedias
o textos escolares.
Este tipo de modelo curricular,
denominado también currículum enciclopédico está sujeto a la educación
tradicional, es decir, sustituye la Biblia por la enciclopedia con la intención
de dinamizar la economía y deslegitimar la superstición o creencia.
Dicho modelo emerge en el siglo XIX y en
la actualidad continua vigente, sobre todo en instituciones secundarias y
universitarias en las que “aprender supone recoger ese conocimiento y
almacenarlo sin transformarlo, enseñar en cambio, proporcionarlo mediante los
manuales dispuesto a este uso”[9], de ahí que, el conocimiento es
trasmitido al estudiante de forma sintética y se pide memorizarlo.
Una manera de descifrar el citado modelo
es “consultar el programa y ver si el temario constituye o no el centro del
mismo”[10], de ahí que, existe ausencia de
objetivos de aprendizaje y las pruebas de evaluación tienen poca vinculación
con los objetivos declarados por el docente. Los auténticos objetivos de
aprendizaje están inscritos en el denominado <<curriculum oculto>>[11], por ello los objetivos de
aprendizaje se pueden evidenciar en las pruebas de evaluación.
b Enciclopédico centrado en el
docente: en este tipo de modelo el protagonismo del docente es fundamental, en
la medida que, la enseñanza tiene más importancia que el aprendizaje “el
aprendizaje se reduce en la mayoría de los casos, a la memorización del
conocimiento que se presenta ya como cerrado y elaborado por el mundo
académico”[12].
Las expresiones utilizadas en este proceso
de enseñanza es dar y recibir. El docente proporciona el conocimiento,
entretanto, el estudiante lo recibe, memoriza y lo guarda.
- Modelo
moderno denominado también conductista-taylorista:
Este modelo se desarrolla en la segunda
etapa del siglo XX, de acuerdo con De Ketele se caracteriza por “el
conocimiento socialmente útil consiste en demostrar el dominio de objetivos
traducidos en comportamientos observables que señalan los aprendizajes a lograr…”[13], lo que se trata es de
especificar los aprendizajes, entretanto, el proceso de enseñanza está sujeto a
los logros.
Este modelo también se lo conoce como
tecnológico y está matizado por una fuerte carga positivista, en la medida que las
bases de la ciencia experimental inciden en las ciencias sociales y por
supuesto en la educación. La organización del currículum en esta etapa sigue y
se rige en el modelo positivista.
Las ideas centrales de este modelo
curricular se basan en:
§ Debe enunciar de manera clara y
precisa los objetivos de aprendizaje.
§ Los objetivos deben enunciarse
de tal manera que muestren conductas observables.
§ La enseñanza debe tener como eje
central las tareas y la explicación del docente se suscribe a un segundo plano.
§ Las tareas enviadas al educando
deben motivar “el aprendizaje, estar ordenadas, secuenciadas, escalonadas, de
manera que sigan un proceso en el que cada paso pueda ser evaluado y permite
seguir al siguiente”[14].
§ El proceso de
enseñanza-aprendizaje se suscribe a una serie de pasos, mismos que pueden
completarse independientemente y permiten ser evaluados autónomamente.
La enseñanza programada es la versión
que se adhiere a este modelo curricular, es decir, las famosas fichas de los
años 70, mismas que permiten al estudiante ir “trabajando de manera autónoma, o
con las ayudas necesarias, los y las estudiantes irían caminando, como en una
espiral, para ir avanzando progresivamente hasta asegurar que sus conductas se
iban ajustando poco a poco a los correcto o cierto en cada caso”[15].
- Modelo
constructivista:
Denominado también competencial, se
caracteriza por “el conocimiento socialmente útil es el que sirve para su
aplicación en contextos o situaciones problemáticas”[16], lo ideal es alcanzar un
conocimiento profesional propio para cada persona, mismo que debe ser aplicado
en los contextos relevantes de la vida.
Para Jonnaert (2006) citada en Zabala
(2014) la competencia se asume como <<La inteligencia de las
situaciones>>, es decir, el intelecto que permite la resolución de
problemas en la vida “el conocimiento aplicado a situaciones, el conocimiento
competencial, el conocimiento útil para el desarrollo de la vida personal,
social y laboral, por oposición al conocimiento académico…”[17]. Desde la propuesta de Roegiers
(2007) citado en Zabala (2014) «La competencia es la posibilidad, para un individuo,
de movilizar de manera interiorizada, un conjunto integrado de recursos con
miras a resolver una familia de situaciones problema»[18].
Desde
estas definiciones es importante destacar los siguientes aspectos en función
del conocimiento:
·
El uso o aplicación del conocimiento, la competencia
es una capacidad para la acción y, por lo tanto, no es solamente un
conocimiento teórico o especulativo.
·
La movilización de recursos (conocimientos), que se
poseen de forma autónoma. Es decir que debe existir una decisión del individuo
de utilizar un conocimiento determinado y no otro. La persona competente debe
saber reconocer qué conocimiento de los que dispone es adecuado para una
situación
·
La integración y coordinación de conocimientos
diversos, porque es rara la situación en la que baste con aplicar un único
conocimiento.
·
La existencia de conocimientos previos de los que
disponer. Ya que parece que no es lógico esperar que se utilice una herramienta
que no se dispone.
Desde
la perspectiva de la competencia y basados en la propuesta de Roegiers esta
conlleva movilizar eficientemente los recursos más idóneos, con la intención de
atender o resolver un determinado problema, de ahí que, “esta es una cuestión
que afecta directamente a la selección de conocimientos a incluir en el
currículum escolar, ya que podría darse el caso de que el alumnado no
dispusiera de los conocimientos que permiten un uso rápido y eficiente en la
búsqueda de la solución”[19]. En este escenario es
indispensable tener claridad para plantear los objetivos en el currículum.
Se
debe distinguir y definir dos tipos de objetivos en función de las definiciones
esbozadas. Por un lado, aquellos que corresponden a la parte que pretende
construir conocimiento; y por otro lado, los destinados a desarrollar competencias.
Los objetivos de aprendizaje-conocimiento enuncian dos cosas: “las intenciones
unidas a las acciones por medio de las que se busca construir conocimiento; y los
conocimientos a construir y lograr”[20]. Además, enuncian los
logros a ser alcanzados y los conocimientos que se dispondrá cuando sean
necesarios para hacer frente a situaciones en las que sea pertinente su uso[21].
Finalmente
podemos decir, organizar tareas para construir conocimiento supone proporcionar
información y proponer el tipo de elaboración a desarrollar. Organizar tareas
para desarrollar competencias supone buscar situaciones-problema donde deban
aplicarse los conocimientos y acompañar al aprendiz en el camino de resolución.
Trabajos de Aplicación Contextual
Para el desarrollo y aplicación del currículum por
competencias se puede aplicar una estrategia metodológica denominada Trabajo de
Aplicación Contextualizada (TAC), misma que puede ser asumida como complemento para
trabajo en el aula. El objetivo de los TAC no es generar nuevos conocimientos
académicos, sino más bien, desarrollar competencias poniendo en práctica lo ya
aprendido[22].
Desde la propuesta de Roegiers (2007) se plantea como
estrategia para trabajar competencias el “poner en práctica tareas en las que
se apliquen, movilicen e integren los conocimientos ya adquiridos por el
alumnado”[23].
Dicha táctica debe evidenciar interdisciplinariedad, sea esta entre distintas
asignaturas o entre distintos bloques o unidades de una misma asignatura.
Los TAC como estrategia curricular para desarrollar
competencias demandan comprender ciertos conceptos, en la medida que permiten
alcanzar sus objetivos y permiten entender de forma general las características
de ésta propuesta.
El término Trabajo, que debería entenderse como una forma
de acción didáctica que se aplica como parte de la llamada «enseñanza orientada
hacia las tareas». Aquí lo realmente importante no es la de aportar
información, sino las tareas o trabajos a proponer para lograr un producto o
proyecto final. El término Aplicación, que denota o más bien recalca que “no se
trata de aprender nuevos contenidos escolares sino, más bien, de aplicar los
que ya se han aprendido”[24], ésta característica es
la que diferencia a los TAC de otras propuestas curriculares; finalmente el
término Contextualizada, nos permite recordar, la importancia que tienen los
contextos a la hora de desarrollar competencias.
Ahora bien, en el tema del currículum, cabe mencionar que
se debería considerar aquellos conocimientos que son necesarios para el
desarrollo de competencias y clasificarlos como prioritarios, esto es,
distinguir aquellos conocimientos que realmente son necesarios para desarrollar
competencias de aquellos que no lo son. La integración de conocimientos ha sido
un reto para los docentes, en la medida que, mientras mayor sea el nivel
académico más difícil es la aplicación, pero al igual que los TAC varias
propuestas han surgido para su aplicación. Por ejemplo:
·
PQ
(Proyects Qualification)
Se comenzaron a desarrollar en el año
2006 en Inglaterra, en los niveles de Básico, Medio y Superior toma el nombre e
ABP (aprendizaje basado en proyectos). Uno de los precursores de esta nueva
metodología es Cambridge International Project Qualification (Cambridge IPQ),
institución que tiene como objetivo principal: buscar que los estudiantes
puedan ser capaces de aplicar y desarrollar habilidades en un tema libre de
investigación, no solo como un requisito Universitario sino como una fuente de
conocimiento para su aplicación en el campo laboral.[25]
Procesos para la elaboración de un TAC
La siguiente es una guía general de lo
que debería poseer un plan para la elaboración de un TAC, pero no
necesariamente es la única manera.
·
Datos generales.- Todo lo concerniente a donde y
cuando se pondrá en marcha el TAC.
·
Planificación docente.- Breve descripción, que
conocimientos se busca aplicar y las actividades a realizarse.
·
Aplicación Estudiante.- Propuesta de la solución,
reporte de las actividades a realizarse, conclusiones.
BIBLIOGRAFÍA
Irene Lòpez-Goño, y Jesús
Zabala. «Los trabajos de Aplicación Contextual (TAC) como propuesta curricular
para trabajar por competencias en el medio escolar». En Hacia un curriculum
guiado por las competencias, 264-98, 2014.
Jesús Zabala. «Entender el currículo».
En hacia un currículum guiado por las competencias. Propuestas para la
acción, 77-123, 2014.
———. «Promoviendo el cambio: La
estrategia elegida.» En hacia un currículum guiado por las competencias.
Propuestas para la acción., 2014.
Xavier Roegiers. Pedagogía de la
integración. Competencias e integración de los conocimientos en la enseñanza.
Cultural Centroamericana y AECI, 2007.
[1] Estudiantes de postgrado de la Universidad Andina Simón Bolívar 2019,
especialización superior en educación y nuevas tecnologías de la información y
la comunicación.
[2] Jesús
Zabala, «Entender el currículo», En hacia un currículum guiado por las
competencias. Propuestas para la acción, 2014, 77-123, 48.
[18] Jesús
Zabala, «Promoviendo el cambio: La estrategia elegida.», En hacia un
currículum guiado por las competencias. Propuestas para la acción., 2014, 142.
[22] I. López-Goñi, J. Goñi Zabala, Hacia un currículum guiado por competencias,
Universidad Pública de Navarra, 2014, pág. 239
[23] Xavier
Roegiers, Pedagogía de la integración. Competencias e integración de los
conocimientos en la enseñanza. (Cultural Centroamericana y AECI, 2007), 239.
[24] Irene López-Goñi
y Jesús Zabala, «Los trabajos de Aplicación Contextual (TAC) como propuesta
curricular para trabajar por competencias en el medio escolar», en Hacia un
curriculum guiado por las competencias, 2014, 264-98.
[25] https://www.cambridgeinternational.org/programmes-and-qualifications/cambridge-ipq/
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